25 años de apostar todo por Bolivia

Silencioso, sin estridencias, pero gravitante, con un alto impacto social y económico,

fue el trabajo de FUNDA-PRÓ en sus  25 años de vida.

Acciones que dejaron huellas

En sus 25 años de vida institucional FUNDA-PRÓ ha buscado fortalecer la estructura productiva nacional, mediante mecanismos financieros y otros medios de apoyo a la plataforma empresarial.

Su modelo de intervención, permitió tener un alcance nacional a través de una amplia red de operadores financieros que suman más de 300 agencias urbanas y rurales de más de 50 entidades operadoras, entre bancos, ahora Múltiples y Pymes, instituciones financieras de desarrollo, cooperativas de ahorro y crédito y entidades financieras de productores.

En esa dirección, se debe resaltar que desde su creación, FUNDA-PRÓ basó su funcionamiento en las actividades del FINAN-PRÓ que en sus 24 años de vida ha colocado de manera acumulada cerca de $us. 450 millones de dólares logrando respaldar a más de 337 mil beneficiarios finales.

Con la finalidad de complementar el accionar de este programa, la Fundación ha desarrollado otros programas que tuvieron impacto en la industria financiera así como en la educación y el emprendimiento.

Por el motivo señalado anteriormente, se creó el Programa de Apoyo a los Mercados Financieros Emergentes (1996-2001) que tenía los objetivos de fortalecer institucionalmente a las ICI’s del FINAN-PRÓ e impulsar el mejor desenvolvimiento de la industria microfinanciera boliviana. La combinación sinérgica de ambos Programas se constituyó a finales de los años 90 en un mecanismo de suma importancia para apoyar y consolidar la industria boliviana del microcrédito y otorgó a FUNDA-PRÓ una imagen innovadora y creativa que mantiene hasta hoy.

Presidiendo el Comité de Coordinación en el Área de Microfinanzas y Microempresa, que agrupaba a más de 80 organizaciones públicas, privadas y de la cooperación internacional la Fundación contribuyó a la generación de conocimiento y propuesta de política pública para la Micro y Pequeña Empresa (2000) en donde se planteó el rol del sector en el desarrollo nacional.

Siempre con el objetivo de generar mayores impactos, la Fundación tuvo también la iniciativa de poner en marcha el Programa de Apoyo al Sector Productivo, PRODUCCIÓN-PRÓ (2002-2005) cuyo principal logro fue llevar adelante exitosamente el Foro de Apoyo al Sector Productivo, bajo el cual se elaboraron documentos muy valiosos sobre lineamientos estratégicos de acción a favor del sector productivo, que aún hoy en día siguen siendo referentes para la Fundación y diversos aliados estratégicos.

Como corolario de las acciones antes descritas y con el propósito de apoyar de forma más directa a los emprendedores productivos, FUNDA-PRÓ apostó por la creación del EMPRENDE-PRÓ (2005-2015), habiendo inicialmente impulsado la cultura emprendedora de manera general, pasando por el diseño y desarrollo de fondos de garantía, una incubadora de empresas, la Red Bolivia Emprendedora, fondos de capital como el Fondo Emprender y culminó con co-financiamientos en alianza con otras instituciones, créditos de segundo y primer piso. Se puede aseverar que este Programa fue un aliado estratégico importante para varias instituciones que apoyan a los emprendedores productivos.

Por otro lado, de manera visionaria, la Fundación creó el Programa de Financiamiento Educativo, EDUCA-PRÓ (1996-2015) que en sus 19 años de vida ha apoyado a más de 4.000 estudiantes a proseguir estudios superiores, con una cartera acumulada de más de $us. 15 millones. Además de los importantes impactos obtenidos, al posibilitar a jóvenes el acceso a recursos para estudios superiores, se debe resaltar también sus grandes logros en materia no crediticia, como ser entre otros, el Estudio de Demanda del Mercado Laboral, la Bolsa Virtual de Trabajo y un novedoso proyecto llevado adelante con KIVA para facilitar estudios a personas con escasos recursos.

A base de todo lo expuesto, se puede concluir que, en su historia, FUNDA-PRÓ siempre ha buscado ser una institución creativa y líder de los proyectos en los que se ha involucrado, habiendo desarrollado diversas innovaciones que han abierto senda en el difícil campo del desarrollo productivo de Bolivia.

Aprendiendo para seguir mejorando 

Entre los muchos aprendizajes que se han acumulado, las lecciones de mayor pertinencia para la nueva etapa, son las siguientes.

  • Fue necesario desarrollar un modelo innovador de apoyo a las microfinanzas, a partir de experiencias empíricas que se desarrollaron localmente, pero muy adecuadas a la realidad nacional. Un proceso gradual de mejora continua, a partir de experiencias piloto, arriesgándose a apoyar un sector económico naciente e incipiente, trabajando con visión de largo plazo, constancia y consecuencia en sus objetivos, lo que le permitió lograr impactos y fortaleza patrimonial.

  • La importancia del desafío al cual se enfrentó la Fundación, llevó a desarrollar mecanismos para generar sinergia con aliados, de los ámbitos público, privado y cooperación internacional. Esta fue la base para apalancar tanto sus acciones, como el capital que disponía.

  • Se entendió que no se deben intentar sustituir los roles que juega cada uno de los actores involucrados, por el contrario, se debe atraer e involucrar a las mejores instituciones, así como, a las mejores personas.

  • Se debe trabajar muy de cerca con las instituciones y empresas en las que se desea invertir, acompañando la evolución de éstas, sin interferir en las operaciones, pero contribuyendo a construir capacidades internas.